Identificar cómo nos sentimos

Todo cambio moviliza emociones. A veces entusiasmo, otras miedo, incertidumbre o resistencia. El problema no suele ser sentirlas, sino no saber qué nos está pasando por dentro mientras el cambio ocurre.

La rueda de las emociones es una herramienta sencilla que nos ayuda a poner nombre a lo que sentimos, distinguir matices y acompañarnos mejor en los procesos de transformación.

Cuando aprendemos a reconocer si lo que aparece es miedo, frustración, tristeza o ilusión, dejamos de luchar contra la emoción y empezamos a escucharla. Y ahí el cambio deja de vivirse como una amenaza para convertirse en un proceso más consciente.

Usarla es simple:

  • parar un momento,
  • identificar la emoción predominante,
  • preguntarnos qué nos está queriendo mostrar.

Abrazar el cambio no es forzar adaptaciones rápidas, sino incluir lo que sentimos mientras transitamos lo nuevo. Porque cuando las emociones tienen lugar, el cambio se vuelve más habitable.